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Energías renovables y cuidado del territorio, claves contra los incendios forestales

Energías renovables y cuidado del territorio, claves contra los incendios forestales

Energías renovables y cuidado del territorio, claves contra los incendios forestales

Como todos los 18 de agosto, hoy es el Dia Mundial de la Prevención de los Incendios Forestales, una jornada cada vez más necesaria con la que se trata de concienciar a la población sobre la importancia de proteger nuestros bosques y espacios naturales de unos fuegos que son cada vez más devastadores debido a la influencia del cambio climático y el abandono del mundo rural.

Se piensa que el calentamiento global es la principal causa de la aparición de los llamados incendios de sexta generación o megaincendios. Varios expertos han señalado que el incendio que arrasó más de 5.000 hectáreas en la provincia de Lleida a principios del pasado mes de julio, así como muchos de los fuegos que están asolando buena parte de nuestro país en estos momentos, podrían entrar dentro de esta categoría. Los megaincendios se caracterizan por ser impredecibles, peligrosos y muy difíciles de controlar, porque suelen sobrepasar la capacidad de respuesta de los medios de extinción.

Uno de los mayores riesgos de los incendios de sexta generación viene de la mano de los pirocúmulos o tormentas de fuego. Son nubes de desarrollo vertical conformadas por calor, vapor de agua y partículas de humo y ceniza. Dichas nubes pueden alcanzar alturas superiores a los 11 kilómetros y provocar el estallido de potentes tormentas eléctricas.

Otro problema añadido proviene de las pavesas, esas partículas inflamadas e incendiarias que en un fuego de estas dimensiones pueden ser proyectadas a varios kilómetros, sobrepasando cualquier cortafuegos.

Prevención

Los megaincendios resultan extremadamente complicados de apagar, por lo que la mejor estrategia es siempre la de la prevención, una cuestión que para Vientos de Futuro pasa por actuar obligatoriamente sobre dos ejes: transición energética y cuidado del territorio.

Como bien sabemos, el cambio climático es un problema provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los combustibles fósiles. Resulta esencial dejar de depender de las energías derivadas del gas y del petróleo, y apostar por las renovables como la eólica, una energía madura y consolidada que ya supone el 23% de toda la electricidad que consumimos.

También defendemos la energía eólica como motor de desarrollo económico y prosperidad en los territorios, donde es compatible con el resto de las actividades económicas rurales. Y esto conecta con la segunda estrategia para la prevención de incendios: el cuidado del entorno.

Resulta evidente que un territorio abandonado y despoblado es más vulnerable a los incendios. Y esto sucede en muchos lugares en los que antes había una intensa actividad ligada a la agricultura y al pastoreo con un importante peso en los aprovechamientos forestales que están relacionados con el cuidado del bosque.

El vaciamiento del mundo rural ha provocado el crecimiento descontrolado de la masa forestal, que en España ha aumentado en casi 4 millones de hectáreas. Tenemos más bosques, pero no son bosques sanos, estables y diversos. Son mucha biomasa forestal inflamable y desordenada, de la que casi nadie se ocupa.

De hecho, más del 85 % de los espacios forestales no tienen planes de ordenación que garanticen la preservación del monte. Esta situación debe cambiar, alguien debe volver a ocuparse de gestionar los boques.

En Vientos de Futuro pensamos que esta necesidad también puede convertirse una oportunidad para las empresas eólicas, que ya han demostrado en muchos casos su compromiso con la recuperación de zonas donde tienen presencia y que han sido afectadas por el fuego. Por ejemplo, mediante la aportación de fondos, derivados de los impuestos y del canon de aprovechamiento, que han financiado los trabajos de recuperación y restauración ecológica.

El sector de la energía eólica debe ser un vecino más que se involucre en la gestión del paisaje. De este modo, tendremos la mejor defensa posible contra los incendios: energías limpias que no contribuyen al efecto invernadero y el cuidado de los entornos de los que dependen las comunidades rurales (Foto: ICS/Depositphoto).

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