La energía eólica no sólo es sinónimo de electricidad limpia y sin emisiones, sino que también significa trabajo. Actualmente, el sector emplea a más de 35.000 personas en España, y la previsión es que la cifra se duplique en los próximos años. Este mismo impulso también se percibe a nivel europeo, donde la eólica da trabajo en estos momentos a casi 443.000 personas entre empleos directos e indirectos. Según Wind Europe, la asociación que representa a la industria en Europa, para 2030 se alcanzarán los 607.000 empleos.
Apostar por la formación especializada es una de las mejores maneras de iniciar el camino para las personas que aspiran a conseguir un trabajo dentro del sector. En este sentido, una de las opciones más recomendables es el ‘Máster de Formación Permanente en Energía Eólica: Fundamentos y Tecnología’ que ofrece la UNED en colaboración con la Asociación Empresarial Eólica (AEE).
Hablamos del que fue el primer curso de posgrado universitario especializado en energía eólica en España y Latinoamérica, del único respaldado por la Asociación que agrupa a las empresas españolas, y del que ya va por su 17ª edición desde que se pusiera en marcha en el año 2009.
El Máster ofrece formación en los fundamentos y la tecnología de los sistemas de aprovechamiento de la energía eólica, abarcando el diseño, la operación y el mantenimiento de instalaciones, así como las técnicas de simulación y experimentación empleadas en actividades de I+D+i. También profundiza en los aspectos económicos, normativos y medioambientales que condicionan el desarrollo de proyectos eólicos.
A lo largo de estas casi dos décadas, han cursado esta formación más de 250 estudiantes. La mayoría son titulados universitarios, sobre todo ingenieros de distintas especialidades (industriales, aeronáuticos, navales, agrónomos o de caminos, principalmente, aunque también pueden cursarlo profesionales del sector eólico que no cuentan con un título universitario. En estos casos los participantes pueden obtener un certificado de formación, aunque no el título de máster ni los diplomas asociados al programa.
El Máster se organiza en módulos formativos, lo que permite recorrer de forma progresiva los distintos ámbitos de la energía eólica. El itinerario completo suma 60 créditos, repartidos en nueve módulos de cinco créditos cada uno, y un Trabajo Fin de Máster (TFM) de 15 créditos.
La formación se estructura además en tres niveles: los cuatro primeros módulos permiten obtener el título de Experto Universitario, al completar dos módulos adicionales se alcanza también el Diploma de Especialización, y con los tres últimos módulos y el TFM se obtiene además el título de Máster. Este sistema modular permite que los estudiantes puedan completar la formación en uno o en varios años, según su disponibilidad.
Este modelo responde también al perfil del alumnado. Muchas de las personas que cursan el Máster ya trabajan en el sector o en áreas relacionadas y buscan especializarse o ampliar conocimientos. Por eso, la metodología de la formación a distancia de la UNED resulta especialmente adecuada. “La mayoría de los alumnos están trabajando y la enseñanza a distancia les permite compaginar su empleo con la formación y seguir el programa desde cualquier lugar”, explica Julio Hernández, director del Máster.

Conexión con el sector
Una de las principales ventajas de esta formación es su estrecha relación con el sector eólico. La participación de la Asociación Empresarial Eólica garantiza este alineamiento con las necesidades reales de las empresas. “A la AEE le interesa que el programa tenga rigor y que los alumnos salgan con una formación que responda a lo que demanda la industria”, destaca Hernández.
La participación de la Asociación se materializa, entre otras cosas, en un amplio programa de videoclases compuesto por alrededor de 70 horas de sesiones grabadas, en las que interviene un experto de la propia AEE, así como especialistas externos y profesores de universidades de la UNED y de la Politécnica de Madrid. Estas clases permiten abordar cuestiones muy concretas del funcionamiento de la industria, desde nuevas tecnologías hasta cambios regulatorios o experiencias prácticas en distintos ámbitos de la energía eólica.
Además, este formato facilita mantener los contenidos actualizados. “Cuando hay cambios en la normativa técnica o económica, procuramos que alguien del sector grabe una clase para incorporar esas novedades”, señala el director del Máster. De esta manera, el programa puede adaptarse a la evolución de una industria que avanza con rapidez.
Trabajo Fin de Máster
Otro elemento clave es el Trabajo Fin de Máster (TFM), que constituye la principal parte práctica del programa. “Normalmente dejamos que el alumno proponga el tema que le interesa para su TFM y se busca un director adecuado que pueda supervisarlo”, destaca Hernández. Además de profesionales vinculados a la Asociación Empresarial Eólica, también participan en la dirección de estos trabajos profesores universitarios y otros expertos del sector, en función del ámbito que aborde cada proyecto.
El programa contempla también la posibilidad de realizar prácticas extracurriculares en empresas, aunque muchos estudiantes ya están trabajando cuando cursan el Máster y optan por centrar su aprendizaje práctico en el desarrollo del TFM.
De esta forma, el Máster busca combinar la base académica con la experiencia práctica del sector, acercando a los estudiantes a los retos de una industria que seguirá creciendo en los próximos años y que cada vez necesitará más profesionales capaces de entender cómo funciona la energía del viento y todo lo que hay detrás de ella.



