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Cómo la localidad zamorana de Lubián convirtió la eólica en motor de desarrollo rural

Aerogeneradores y caballos en Lubián.

Cómo la localidad zamorana de Lubián convirtió la eólica en motor de desarrollo rural

La Alta Sanabria es una zona situada dentro de la comarca de Sanabria, en el noroeste de la provincia de Zamora, y que limita al oeste con Orense, al sur con Portugal y al norte con León. Geográficamente hablamos de Castilla y León; sin embargo, la influencia gallega en el lugar es más que evidente. Así lo podemos comprobar en Lubián, un municipio en el que viven apenas 300 habitantes que hablan perfectamente tanto castellano como gallego. Dentro de su término municipal se encuentran las localidades de Aciberos, Chanos, Hedroso, Las Hedradas, Lubián y Padornelo. Con tres parques eólicos y dos en construcción, la localidad de Lubián, que es entidad adherida a nuestra plataforma Vientos de Futuro, recibió en 2012 el Premio Eolo a la Integración Rural de la Eólica.

Otro rasgo en común con Galicia es que en la Alta Sanabria también existe la figura de los montes vecinales en mano común. Se trata de una fórmula de propiedad colectiva que implica que los montes afectados no pertenecen al ayuntamiento, sino directamente a los propios vecinos, que deben gestionarlos de forma igualmente mancomunada. El antiquísimo origen de este modelo de gestión comunal se remonta, según varios historiadores, hasta el Reino suevo de Gallaecia, allí por el siglo V.

Tras la dictadura franquista, que supuso el expolio de los montes en mano común, la democracia trajo consigo la posibilidad de recuperar los montes vecinales, principalmente en Galicia, pero también en otros lugares en los también existía esta figura, como era el caso de la Alta Sanabria. A ello contribuyó, precisamente, Felipe Lubián, el actual alcalde de Lubián (no, no es una errata, el alcalde se apellida como el pueblo).

“Yo insistí, por así decirlo, para que se creara el jurado provincial que permite clasificar los montes como vecinales a través de los expedientes que los solicitantes presentan”, explica el regidor. Así se consiguió la vuelta de los montes vecinales en Lubián, cuyo papel es fundamentar para entender cómo se están gestionado los beneficios generados desde la llegada de la energía eólica.

El comienzo

La historia de Lubián con la energía renovable comenzó mucho antes, a principios de los años 90. Por aquel entonces, el ayuntamiento quería adquirir un solar para construir un centro de salud, pero no disponía de los fondos suficientes para ello. En ese momento vino el representante de una compañía eólica. “Fue como si se me apareciera la virgen”, recuerda el alcalde.

Lo que quería dicha empresa era obtener una licencia que le permitiera construir una minicentral eólica. Por dicha autorización, el consistorio obtuvo 1,9 millones de pesetas, dinero que permitió al ayuntamiento la compra del solar y la posterior construcción del centro de salud.

En cambio, el proyecto de la minicentral nunca se llevó a cabo, porque el sector eólico decidió cambiar de planes y apostar por parques eólicos de mayor envergadura en una zona que resultaba ideal para ello por sus fuertes vientos y características orográficas. Hoy, solo en Lubián (en la zona hay más parques, hasta sumar un total de 14 en la Alta Sanabria) se encuentran tres parques eólicos, construidos en el año 2004, con una potencia conjunta de 145 MW. Además, hay otros dos más ya construidos que, cuando estén en marcha, aportarán otros 62,7 MW, a los que hay que unir una tercera planta en desarrollo que añadirá 27,20 MW adicionales.

Todas estas infraestructuras eólicas están generando importantes ingresos vía tributos y el canon para Lubián. En concreto, el ayuntamiento recibe cada año unos 800.000 euros procedentes del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y del IBI. Por otro lado, están los entre 600.000 y 700.000 euros anuales en concepto de canon que pagan los parques por ocupar el terreno, y que en este caso no repercuten en el consistorio, sino que las beneficiarias son las juntas vecinales (entidades gestoras de los montes vecinales en mano común de los seis pueblos).

Al margen de estos ingresos, la energía eólica también está creando empleo en la zona, cuestión en la que también han sido fundamentales las decisiones de las juntas vecinales: los contratos para la gestión del canon incluyen cláusulas que promueven contratar para el mantenimiento de los parques eólicos a empleados que preferentemente provengan de las localidades donde se ubican los parques. Gracias a esta medida, se crean alrededor de 60 puestos de trabajo cada año en la comarca, ayudando así a fijar población en el territorio.

Residencia de mayores en Lubián construida con ayuda de los fondos aportados por los parques eólicos.

Infraestructuras y ayudas

El ayuntamiento de Lubián ha empleado parte de estos fondos eólicos en la construcción de una residencia de mayores de 43 plazas, y cuyo coste ha superado ligeramente los tres millones de euros. La obra ya ha sido finalizada y en estos momentos solo falta amueblar y seleccionar a la empresa que se encargará de la gestión. Cuando se ponga en marcha, la residencia creará más 20 puestos de trabajo directos, según el alcalde.

Lubián también cuenta con un comedor social que cumple una doble función: allí comen los niños y niñas que van a la escuela local y, además, en la cocina también se preparan menús que reciben en sus domicilios las personas mayores que requieren este servicio, pagando únicamente cuatro euros por la comida. 

Otra línea de actuación que ha sido posible gracias a la energía del viento son las ayudas para las familias: “Para fomentar la natalidad, Lubián tiene establecido que los padres reciben 600 euros cuando nace su bebé. Además, a las familias numerosas les damos 600 euros al año por cada hijo menor de edad”, enumera el alcalde de la localidad. También existe una ayuda para libros de 300 euros por estudiante.

Paralelamente a las acciones municipales, las juntas vecinales también llevan a cabo sus propios proyectos. El canon ha financiado, por ejemplo, la construcción de varias piscinas cubiertas —son aldeas muy pequeñas, pero en verano aumenta de forma notable la población, que demanda este tipo de servicios— y de otras dotaciones como, por ejemplo, el centro cívico de Padornelo. Los fondos también se emplean para contratar a operarios de mantenimiento, así como en la restauración del patrimonio.

“La junta vecinal de Lubián construyó una plaza muy bonita que es donde se celebra nuestro festival y multitud de eventos. Yo siempre digo que esta plaza es un contenedor cultural”, remarca el alcalde. El festival al que se refiere el alcalde es el Festival Folk & Rock Nas Portelas, que el próximo año celebrará su vigésima edición. Además de grupos reconocidos, como Luar Na Lubre, cuya actuación para 2026 ya se ha confirmado, también suele participar en el mismo la banda de gaitas local As Portelas, de la que forma parte el propio alcalde.

Estos gaiteros zamoranos con alma gallega ya han actuado por buena parte de España y en otros países como Portugal, Francia, Suiza o República Checa, en ocasiones junto a artistas tan reconocidos como Carlos Núñez o Hevia. Todo ello tampoco habría sido posible sin los recursos que aporta a Lubián esa misma energía del viento que, además de hacer sonar las gaitas, también cuenta bellas historias que nos hablan de desarrollo rural, creación de empleo y futuro digno.  

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