En Vientos de Futuro nos sentimos muy identificados con los enfoques que plantea en este artículo Lucas Monsalve, mediador en conflictos en renovables en la organización Mediación Verde (adherida a nuestra plataforma). Nos dice Lucas que la mediación es, entre otras cosas, comunicar un proyecto de manera transparente, generar espacios de confianza, promover la escucha activa y el diálogo… Compartimos plenamente esta visión, pero Lucas lo cuenta mucho mejor. Si quieres saber qué es exactamente la mediación en renovables no te puedes perder su artículo.
La lucha por el cambio climático y la transición energética es una prioridad global, pero de solución local. Al igual que las personas que dicen que son “ciudadanos del mundo” no tienen un “pasaporte del mundo”, sino uno de España, Estados Unidos o Venezuela y se rigen bajos sus leyes, o la del país en el que residen, tampoco existen “proyectos del mundo”. Cada proyecto se ejecuta en un territorio concreto y se desarrolla bajo sus leyes y características específicas.
Por tanto, afrontar la transición energética desde la globalidad, no deja de ser una trampa, porque de alguna manera nos “compete a todos” y a la vez, no compete a “nadie en particular”.
A ello nos enfrentamos constantemente en Mediación Verde cuando vamos a un territorio donde se desarrolla un proyecto y los vecinos nos dicen: “¿Por qué aquí, por qué no lo hacen en mitad del Paseo de la Castellana en Madrid, o en las miles de tierras sin uso que hay en España?”, “¿por qué, justo en mi pueblo?”.
Frente a ello, tienes varias posibles respuestas: las “técnicas”, que hablarán de viento, sol y subestaciones de evacuaciones. Las “emotivas”, que intentarán hacerles parte de este cambio de paradigma energético. Y las “socioeconómicas”, que describirán las ventajas y oportunidades que puede presentar un proyecto con renovables al municipio.
Esto, en el mejor de los casos. En una parte no pequeña te negarán la mayor: “La crisis por el cambio climático es un invento de la Agenda 2030”, “esto de las renovables no es más que el nuevo negocio del capitalismo” o “menos contamina una central nuclear o mi coche de gasolina”.
El arte de mediar
Para este momento es probable que el promotor, abogado o buscador de tierras que se ha desplazado hasta allí, haya perdido la paciencia y opte por algunas de las opciones que le haga salir del paso, haciendo un esfuerzo para que no se le note en la cara, su molestia o desconcierto.
Allí nace nuestro trabajo. La mediación en renovables es un proceso en el que una persona experta en renovables y relacionamiento humano, ayuda a comunicar un proyecto de forma armónica, clara y transparente.
Su clave está en la empatía. Escuchar sin juzgar, para comprender los intereses, miedos y características específicas de cada comunidad, y abrir un canal de diálogo que permita encontrar respuestas acertadas y soluciones aceptables para desarrollar allí el proyecto.
A diferencia de una imposición administrativa o un dictamen judicial, la mediación no busca ganadores o perdedores, sino abrir espacios de confianza y colaboración.
Se trata de una metodología basada en la escucha activa, el respeto y la búsqueda de acuerdos. En los territorios donde se desarrollan proyectos de renovables, esto significa generar un puente entre empresas promotoras, administraciones públicas, comunidades locales, asociaciones, propietarios de tierras y colectivos ciudadanos.
¿Por qué y para qué recurrir a mediadores?
Los tiempos han cambiado. Las renovables están llenas de enemigos y desinformación. Además, la polarización política está haciendo cada vez más mella. Proyectos que en sus inicios se desarrollaron desde la tranquilidad, se complican “de repente” y los vecinos exigen mucho más que una respuesta administrativa. Cada vez es más difícil convencer a los pueblos que las renovables son buenas per se.
Este cambio ha exigido también la profesionalización del relacionamiento social. No resulta lógico pedirle a un ingeniero o desarrollador que también tenga formación y herramientas para facilitar diálogos y comunicar correctamente, sin atender a sus emociones. Además, no le corresponde. Los vecinos y autoridades municipales entienden a los empleados de una empresa como parte interesada, por lo que el acercamiento empático puede ser confundido con interés o engaño.
No obstante, el acercamiento al diálogo no debe confundirse con debilidad o responsabilidad social. Acompañar el relacionamiento social con profesionales de la mediación para el desarrollo de proyectos renovables, es una decisión estratégica que mitiga los riesgos de la inversión y ahorra tiempo en el desarrollo.
Cuanto antes mejor
Al igual que las enfermedades, cuando antes se ataje un conflicto de rechazo social a un proyecto, mejor. De igual manera, trabajamos en el estudio y cuidado de los factores que tienen más riesgo de sufrir problemas de oposición. Hay territorios con mucha mayor probabilidad de desarrollar conflictos por renovables que otros, y es fundamental hacer caso a las señales de alarma para comenzar cuando antes su tratamiento, toma de medidas preventivas o decidir dónde comenzar a desarrollar un proyecto.
De la misma forma que nadie está exento de desarrollar una enfermedad, ningún proyecto está cien por ciento seguro de no tener rechazo. No obstante, en la prevención está la clave. Por tanto, los mediadores en conflictos de renovables cada vez trabajamos más en la prevención que en la resolución de conflictos.
Autor: Lucas Monsalve, mediador en Conflictos de Renovables en Mediación Verde.




